Ayuda a tu memoria para que recuerde a Covid
Tal vez en este tiempo de confinamiento y reclusión forzosa, lo mejor que podríamos hacer todos es escribir. Escribir para nosotros, aunque también podemos aprovechar para volver a recuperar algo que Internet y las nuevas tecnologías han enterrado como se enterraron las cabinas de teléfono. Ese algo es recuperar el placer de enviar palabras a alguien que queremos y que está lejos de nosotros. Tal vez haciéndolo de manera lenta, respetando la vida, sus pausas, haciendo que nuestras palabras se desplacen primero en la hoja y después a través del tiempo, de nuestras manos, al buzón, del buzón a otras manos, y de éstas a un sinfín de manos y medios que las llevarán al destino deseado. El motivo que lo hagamos de manera lenta, no es trivial, es profundo y es tremendamente enriquecedor. En sí mismo, guarda el secreto de lo que tal vez con un poco de reflexión y tranquilidad aprendimos durante estas semanas. Lo importante reside en el hecho de dar nuestro tiempo y nuestro cariño a las personas que queremos, desacelerar, pararnos y ver que estamos haciendo con nuestra vida. ¿Porqué vamos tan rápidos? ¿Por qué necesitamos tantas cosas? Por qué corremos por el mundo como si no hubiera un mañana, coleccionando lugares, enseñando a otros qué rápidos y qué cantidad de sitios somos capaces de recorrer en tan poco tiempo...Pasamos de un país a otro diciendo viajar, como el juego de la oca, cuando lo que hacemos es cambiar de lugar. Lo hacemos de puente en puente o con suerte durante nuestras vacaciones. Salimos corriendo y llegamos corriendo para seguir trabajando. Es nuestra curiosa y sorprendente manera de ir por la vida y ocupar parte de nuestro ocio. Mientras pasa todo esto, las personas que hoy nos dejan, nos enseñan que el viaje más bonito es aquel donde uno apenas se mueve de sus raíces, y cuando uno se mueve, el más pequeño destino de este país, le parece maravilloso y lleno de matices. ¿curioso, no? Debería hacernos reflexionar...Tal vez viajar más juntos, con ellos, nuestra familia, no tan lejos, escuchando más historias, contando más anécdotas..
Es necesario que cuidemos nuestra memoria. La memoria es frágil en nuestro país. Las personas olvidan muy pronto la historia reciente de nuestro país. Sin embargo recuerdan con perfecta nitidez hechos pasados que nos hicieron tanto daño. Hasta los jóvenes sufren esta curiosa enfermedad mental. Olvidan lo más reciente y recuerdan hechos que ellos ni siquiera vivieron. ¿Curioso, no?
Hace mucho, mucho tiempo, apareció la escritura. Con ella, algunos pensadores tuvieron miedo que con ella, las personas perdieran su capacidad propia para recordar los hechos, delegándolas en un papel, una tablilla o en otro soporte. De igual modo, cuando apareció internet, los ordenadores, esto sucedió de manera parecida. Para que aprender algo, para que memorizarlo si esto lo puedo almacenar sin ningún esfuerzo. Uno de ellos, Sócrates, tenía razón. El se dio cuenta que a medida que las personas escribían lo que sentían, aquello que iban aprendiendo, o las emociones que sentían al igual que al leer lo que otras personas escribían, esto pudiera debilitar los contenidos de su propia memoria e incluso anular la capacidad de recordar dichos momentos por sí mismos.
En la vida hay momentos y momentos. Hay momentos individuales, pero también hay momentos colectivos. Momentos que serán recordados por todos. Este momento que estamos viviendo es uno de ellos. Es un momento colectivo. En estos días decimos aprender muchas cosas, confiamos que nuestra memoria retendrá todo esto que creímos aprender...pero la memoria en España es muy frágil, demasiado frágil y débil. Apenas recordamos hechos muy dolorosos que vivimos hace unas décadas, y hoy como si no hubiera pasado nada, damos carta blanca a personas que causaron mucho dolor entre nosotros, gente que nos hizo vivir con miedo sin ninguna razón, y personas que desde su egoísmo intentaron implantarnos su ideología por las malas, y ahora por las "buenas". Gracias a estas personas se está gobernando en nuestro país. ¿Doloroso, no?
Así que sabiendo que internet debilita nuestras mentes, atrofia nuestra manera de pensar con claridad de profundizar, de reflexionar y extraer aprendizajes significativos a nuestras vidas...Tal vez lo mejor que podamos hacer estos días es ayudar a nuestra memoria para que recuerde a Covid. No Cobi, que fue nuestra mascota en los juegos olímpicos de Barcelona 92...una mascota simpática motivo de unión y de orgullo entre todos los españoles, sino Covid, un virus agresivo y letal que se cobró la vida de miles de personas en el mundo y que nos quito la generación más bella que dio este país, la que más memoria tiene, la que más luchado, la más generosa y la menos egoísta..la generación de nuestros abuelos y abuelas.
Por esta razón, nos convendría escribir. Escribir para recordar lo que hemos aprendido en estas semanas, lo que otros que escribieron nos hicieron ver en un post en Facebook, o en una frase en Twitter, incluso en algún vídeo o canción que compartieron. Escribir sobre lo importante que es la familia en nuestras vidas, los amigos, los actos simples y cotidianos. Escribir sobre lo que hemos sentido estando encerrados. Es curioso pero tal vez así comprendamos lo que sienten las personas mayores cuando se encuentran en una residencia. Ellas también pierden la noción temporal, echan de menos una visita, el contacto de su familia, buscan una conversación, un día diferente...Tal vez después de nuestros escritos, comprendamos mejor que debemos ir más a verlos, estar más con ellos, romper su aislamiento, dejar nuestros fines de semanas de locos, y centrarnos más en ellos, curar nuestro insaciable egoísmo... Escribir y ayudar a nuestra memoria a recordar que la vida es muy sencilla, que no somos tan diferentes, que podemos estar orgullosos de las personas que hoy luchan por nosotros cada día, y que son iguales en todas las partes de este país. Seguramente te emocionaste viendo algún video o escuchando alguna canción. No lo dejes para tu memoria, escríbelo, ayuda a que ella recuerde lo que aprendiste de Covid.
Todas esas páginas te ayudarán después. Aunque debo advertirte que de no escribir....e incluso escribiendo... no te equivoques, tu vida volverá a ser igual que antes, volverán las prisas, las compras sin control, los créditos sin sentido, los viajes huyendo de nosotros mismos, para llegar de nuevo más cansados y comenzar un lunes....y esperar ese viernes...para de nuevo seguir con ese ritmo. Volverán nuestros ancianos a sus residencias, y volverán a ser ignorados. Se sentirán solos y seguirán llamando a sus familiares, diciendo que quieren salir. Volverán las manifestaciones contra el cambio climático, volverán otras causas que dejemos aplazadas. Sin embargo, si realmente te paras, escribes, piensas y reflexionas, tal vez puedas aprender muchas cosas de Covid. Estoy seguro que esto nos cambiará a nivel individual y también a nivel colectivo. Ojalá se entierren las dos Españas, y nazca una nueva, orgullosa de ser quienes somos, de lo que fuimos capaces de hacer, de lo mucho que tenemos en común por más que cada región sea diferente y hable la lengua que hable. Una España que pueda pronunciarse sin que a uno lo insulten por simplemente amar su país.
La escritura no debilitará tu memoria como pensaba Umberto Eco. De igual modo, la escritura no nos quitará ese bien tan valioso, y tan rico que representa para nosotros un valor en sí mismo, de una carga emocional y espiritual colosal, que es nuestra memoria. Mas bien al revés, estos escritos van a complementar tu memoria, la van a desafiar y la van a expandir.
Me gustaría concluir esta pequeña gota, animándote a que escribas. insistiendo en que lo mejor que puedes hacer en estos días es escribir todas esas cosas que aprendiste, que estás aprendiendo, todas esas cosas que los demás con sus escritos te hicieron ver sobre sobre tí o sobre los demás. ¿Con qué fin? Pues con el único fin que mañana cuando te aceche el mal de la desmemoria, releas tus notas y vuelvas de nuevo a orientar y orientar tu vida hacia las cosas realmente importantes. Tus abuelos lo sabían...pero ellos no tenían problemas de memoria, querían este país y llegaron a perdonarse por el bien de todos..y recuerda muchos no sabían escribir. No necesitaron escribir nunca para recordar lo realmente importante. Y eso permaneció con ellos siempre, porque ellos a diferencia de nosotros tenían memoria.
Recordar de re-cordis, volver a pasar por el corazón (Eduardo Galeano)
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